Carina Lion
en su video sobre aprender con tecnologías plantea que el aula sigue siendo un
lugar rígido, en el que seguimos sin plantearnos cuestiones sobre el entorno,
en el que los espacios ya están predeterminados. Entonces su propuesta sean las
aulas porosas, en las que el afuera pueda ingresar, en el que no mantengamos el
pizarrón en el mismo lugar y con los alumnos mirando siempre hacia el mismo
lado. También analiza cómo esta nueva era de las múltiples ventanas abiertas en
la computadora han cambiado nuestra forma de pensar, lo que nos llevó a pensar
en relaciones y conexiones entre esas ventanas y no de modo acotado. A esto
llamó pensamiento en abanico. Al escuchar esto, se me ocurrieron algunas ideas
para hacer cambiar ese paradigma del aula tradicional. La pregunta sería ¿cómo
aplicamos estos dos conceptos a la planificación de clases de ELSE? Y recordé
entonces mi experiencia como estudiante de lengua extranjera en diferentes
instituciones y me alegré al ver que en algunos momentos los profes que tuve
también se hicieron estos planteos. De ahí que se me ocurrió lo siguiente. Primero,
trataría de cambiar la disposición del aula pensando en actividades en las que
sea necesario que todos estén mirándose entre sí, en círculo, que otras veces
se cambien de lugar, trabajando más como un taller donde yo, como profesora no
esté ubicada delante del pizarrón en un lugar de poder que avala mi voz como la
única voz autorizada. Además, les pediría a mis alumnos que creen un grupo en
Facebook donde compartan recursos para practicar español, pero también donde
publiquen sobre actividades culturales que estén pasando en la ciudad, sobre la
actualidad de su país, sobre la actualidad del país donde damos el curso. También
aprovecharía para relacionar eso en clase para poder tratar de integrar eso que
pasa en Facebook con lo que sucede en nuestra clase y en nuestras vidas fuera del
aula.
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